De Torres y Dragones

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De Torres y Dragones

por Sixto de la Llave Casillas, Edición 2016

Una novela que narra la aventura de unos jóvenes cuando intentan filmar un nido de águilas y encuentran un objeto extraño que entraña un gran secreto.

Disponible en papel y e book a partir del 1 de octubre

 

De Torres y Dragones

Dejo en esta muestra, parte del primer capítulo para que valoréis si os interesa o no,comprar el libro. Tanto si deciden hacerlo como si no, les agradezco su visita a esta página, Gracias.

 

DE TORRES Y DRAGONES

 

Capítulo 1º

 

El Campus iba quedándose vacío, Roberto, con un gesto nervioso, se apartó ese bucle castaño que, indomable, le caía graciosamente a un lado de la frente resaltando sus ojos vivaces, también de color castaño, y que junto a su cuidada vestimenta, le daba ese aspecto personal que las chicas denominaban como encantador y los chicos como pijo. Miró una vez más la hora en su BlackBerry. Ya hacía más de cuarenta minutos que acabó su clase de biología y ardía en deseos de llegar a casa para preparar las maletas. Al día siguiente, saldría de viaje junto con su familia al pueblo de los abuelos. Iba a pasar allí el fin de semana y tenía unos planes importantísimos para él en su último curso de carrera. Claro está que, para todo eso, era imprescindible que Josito, más conocido por todos como Tera, cumpliera su palabra y llegara a la cita; cosa que Roberto iba dudando progresivamente al pasar los minutos y no dar éste señales de vida.

 

Marcó su número de teléfono una vez más. Una voz femenina le respondió al otro lado “...información gratuita de… el teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura. Por favor inténtelo…” ¡Colgó con rabia! ¿Cómo era posible que Tera, un genio de la informática y las nuevas tecnologías, tuviera siempre su teléfono móvil desconectado? Recordó a su abuelo recitando sus refranes “En casa del herrero, cuchillo de palo” ¡Qué lento pasa el tiempo cuando se espera con impaciencia! Levantó la vista hacia la explanada del aparcamiento del campus e inmediatamente su expresión cambió dibujando una sonrisa.

 

Un viejo Suzuki Santana color rojo y blanco entraba en los aparcamientos y seseaba dudando en la elección del lugar para estacionar. Eligió uno próximo al lugar donde esperaba Roberto. El conductor paró el motor, bajó del coche con un pequeño salto y cerró dando un portazo que hizo temblar las chapas del pequeño todo terreno. Tera tenía el aspecto totalmente opuesto a Roberto. Vestía de manera descuidada, el pelo moreno le caía en desorden casi hasta la altura de los hombros, y escondía su cara mofletuda detrás de unas aparatosas gafas de pasta color negro.

 

—¡Qué gozada tío, todos los aparcamientos para mí solito! Estoy por hacer una foto y guardarla para la posteridad.

—Ya pensaba que no venías, llegas casi una hora tarde, espero que hayas conseguido todo lo necesario.

Tera, señalándose la cabeza con aire de suficiencia y con una solemnidad fuera de tono, exclamó:

—Todo lo que yo necesito son cuatro cables y ésta—se golpeó repetidas veces la sien derecha con su dedo índice—, la máquina de pensar, bueno y dos o tres cosillas más. Sube que te cuento mientras vamos hacia tu casa.

 

Caminaron hasta el coche, que permanecía con las ventanillas bajadas. Roberto abrió la puerta del copiloto y se sentó, no sin antes tener que apartar una bolsa con “cosas”: dos o tres destornilladores, un manual sobre energía solar y la caja vacía de una tarjeta de memoria.

 

—¿Cómo tienes el coche así de guarro y de desordenado?

—Hombre, sucio sí está, pero desordenado no lo veo, yo encuentro las cosas cuando las busco. Por lo tanto, cada cosa está en su sitio.

—¡Joder, Tera! Ahora me sales con filosofías, ¡No hay quien te aguante!

—No hay quien me aguante, no, a no ser… a no ser que la persona que me aguante, necesite de mis servicios para fabricar un equipo de vigilancia que grabe el proceso de cría de un águila real. Proceso que presentará como colofón a sus estudios de biología y el cual le dará un prestigioso caché, mientras el pobre Tera queda sumergido en el olvido hasta la próxima vez que me necesites.

—¡Venga Tera, no me jodas! ahora vas a ser la víctima, cuando dijiste que para ti era también un desafío. ¡Y mira los semáforos, que te has saltado dos en rojo!

Tera miró a Roberto con aire de resignación y tras hacer un lento vaivén con su cabeza dijo:

—Voy a contarte cómo he conseguido el material, ya que tú no lo preguntas. Cuando acabe me dices si me lo he currado o no.

—Para el proyecto necesitamos una cámara para grabar, un ordenador para recibir la señal y un disco duro que puede ser el del ordenador siempre que tenga suficiente capacidad. Hasta ahí todo parece fácil, si a esto le añadimos que se necesita una inteligencia privilegiada como la mía (ten en cuenta que yo no tengo abuela que me alabe por eso, lo hago yo solito), con esto ya no es tan fácil la cosa, pero si a esto añadimos que el nido del águila está en un risco inaccesible a varios kilómetros de distancia de la “civilización”, que como recordarás de otras veces, civilización es…

—Sé perfectamente lo que es la civilización —contestó cansinamente Roberto—, para ti civilización es cualquier lugar desde donde tengas acceso a: electricidad, agua caliente, Internet y cerveza fresca.

—Exacto, ni yo mismo lo describiría mejor. Pues viendo esto, me ha surgido un problema. Si la grabación se va a llevar a cabo durante cuatro o cinco meses ¿dónde encuentro yo una cámara con batería suficiente para más de cien días seguidos? ¡Imposible! eso es imposible.

—Entonces ¿Quieres decir que no va a ser posible realizar la grabación durante todo el proceso, desde la puesta de los huevos hasta que abandone el nido?

—Yo no he dicho eso, estudiabichos, he dicho que es imposible, imposible significa que solo podemos hacerlo dos en este mundo: La Virgen de Lourdes y yo. También hay gente que lo llama “milagro”.

—¡Venga Tera, suéltalo ya, me estás estresando!

—Cuando te vas a estresar es cuando te cuente cómo voy a conseguirlo. Verás, lo del disco duro del ordenador ya lo tengo resuelto, he preparado un netbook especialmente para ello. Vamos a montar un kit de televigilancia de 3 cámaras formado por un servidor web de vídeo FlexWATCH que conectaré a un disco duro de 700 Gigas. ¿Qué conseguimos con esto? Por una parte tendremos vigilado el nido y las otras dos cámaras abarcarán la perspectiva desde el entorno, para ver cómo traen los padres la comida a los pollos o al pollo porque creo que solo sobrevive uno. ¿No es así?

—Bueno, eso suele suceder a menudo sobre todo cuando la caza escasea. No hay comida para los dos y antes de criar dos pollos debilitados prefieren sacar adelante uno solo pero capaz de perpetuar la especie ¡La naturaleza es sabia, amigo Tera!

—Déjate de rollos biológicos y escucha. Estas cámaras estarán pasando las imágenes permanentemente a Internet y, a la vez, nos permitirán manejar el netbook desde casa o desde donde queramos.

—Te dije que mi presupuesto es muy limitado y esto tiene pinta de salirse de madre.

—¡Querido Roberto! ¿Para qué estamos los amigos? La mayoría de lo que necesito lo he cogido prestado, es un préstamo que me hace la humanidad a cambio de contar con mi maravilloso cerebro.

—¡No me digas que has robado el material!—le espetó furioso Roberto.

—Eh, eh, no confundas los términos, ha sido solo parte del material y no lo he robado, te he dicho que la humanidad me lo ha prestado muy amablemente.

—En este plan yo me siento culpable Josito, me siento cómplice de un robo.

—¡Y Dale!, además me llamas Josito, esto no me gusta. Con tanto como estoy poniendo “desinteresadamente” en tu proyecto solo por ayudar a mi amigo Roberto, a ti.

—Mira Tera, me importa un rábano lo que piensas sobre la amistad, pero te voy a aclarar algunas cosas. Primero, me gusta hacer las cosas legales; Segundo, ...

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